El arte evolutivo y metamorfico

por Ana Marcela Martínez
Alumna del Diplomado en Fotografía 2015

Ensayo para Teoría de la Imagen II
Impartido por Luisa González Reiche

“Bing-Bang!” qué expresión tan intensa, enérgica e inmensa! Cuántas veces no se ha escuchado estas dos palabras para descifrar algo que aparece derepente? Y es que acaso no es también para describir la creación de algo? Si se detiene a pensar, la palabra “creación” también proviene del Dios Creador. Si bien es Creador del hombre y la mujer, a su semejanza, entonces todos somos creadores. Entonces, a lo largo de la historia, esa creatividad humana se refleja en el arte evolucionando en el tiempo. Paralelamente, el arte es sublime e incómodo, lo cual lo hace metamórfico. Esta evolución acompañado de una metamorfosis han hecho del arte unas de las creaciones más inmortales y, en veces, el arma más letal para imponer y contraponer filosofías, movimientos artísticos, de análisis. Y es que el arte es tan bello y tan extenso que se vuelve armónico, con una lírica genuina y al compás de un son metamórfico que va evolucionando con el tiempo.

Creatividad Divina, el escepticismo, la rebelión del ser humano y una profunda introspección se unen al misticismo propio de cuestionar el arte en todas sus formas. Como bien definió Rousseau al asegurar que el estado natural del hombre es un paraíso propio, y que se transforma y deforma en sociedad. Un hecho indudable es que a pesar del paso del tiempo en diferentes situaciones se mantiene ese “despotismo ilustrado”, del cual Rousseau y luego Robespierre argumentaron y mostraron su desacuerdo. El arte en sí, si bien ha sido un instrumento de apariencia, ilustración, raciocinio y hasta el arma más letal para matar esa creación que viene de lo Divino – como lo expone Nietzche- sigue siendo romántico, sublime, rebelde, real y un confesionario del autor.

Con esto expuesto, qué razón tenían Barthes y Baudelaire cuando entre líneas describen al arte como un lenguaje. Un lenguaje que a través de la historia ha ido evolucionando y creando nuevas formas. Es el abecedario universal del ser humano. Es un tanto metamórfico, pues llega a crear ese sentimiento de poder llegar a leer lo que el autor sentía y de volverse freudianos ante la mente y sentimiento del autor. Asimismo, la razón o empatía hace del arte que suscite una ambivalencia y se sienta esa fuerza innata de utilizar el arte como un medio para un fin, como lo describió Kant. Sin embargo, el arte se ha prestado a cuestionar qué tanta distancia puede el espectador mantener de manera que lo mantenga objetivo ante la obra del autor. Por lo que, te lleva a pensar sobre el mismo Kant cuando antepone el reto de ver más allá. Imposible se torna no recordar su frase célebre, “atrévete a saber”.

Qué ironía! Es tan difícil mantenerse objetivo ante lo que el autor desea comunicar, si es que así lo desea, cuando el hombre es tan único artista y creador. Que contradicción y curiosidad despierta el argumento del inteligente Nietzche sobre el alma. El alma misma que nos obliga a alejarnos de la intensidad! El alma en función de un ideal y del ser moral, el cual se aplaude y reniega a la vez… El arte logra cortar las ataduras de un prejuicio en sociedad, nos inmersa en un nuevo mundo de libre pensamiento, en un expresionismo abstracto como Pollock, en un modo de protesta, en un descubrimiento hasta lo más sublime del ser humano.

Tan sublime y versátil es el arte que mantiene una curiosidad en cuanto a ese “ideal”. Cuando un ideal se mantiene en función de una idea. Una idea que se materializa ante una demanda insatisfecha del ser humano, con lo cual necesita o busca crearla y saciarla. Tal es la sed que en la historia lo que en un inicio se utilizó como herramienta para documentar investigaciones científicas, convino o mutó en capturar a través de una imagen un momento que llena las características del arte como lenguaje universal. La fotografía mantiene la misma curiosidad, contradicción y evolución que el arte ha sostenido siglos atrás. También la fotografía ha mantenido ese despotismo ilustrado, en el cual cualquiera “cree saber” de fotografía y de arte; sin embargo, se atreven a explorar.

Independientemente del significado que la fotografía llegue a tener, no hay duda de que grandes artistas han logrado realizar imágenes extraordinarias de lo que para el mundo “normal” es sucio, anómalo o anormal. En este sentido cito a Susan Sontag en su libro Sobre la Fotografia, “Coleccionar fotografías es coleccionar el mundo”[1]. El arte es coleccionar libros, abrir los ojos, la mente, tener una introspección y descubrir que puedo comunicarme con cualquiera en el mundo. Por otra parte, resulta una confesión contradecir con la afirmación de Susan Sontag, “El inventario comenzó el 1839 y desde entonces se ha fotografiado casi todo…”[2]. Resulta más acertado decir que a través de la evolución de la fotografía, todo en el mundo ha sido reflejado y seguirá haciéndolo. En ese sentido es importante realizar las tres preguntas básicas que plantea Duchamp sobre el arte, ahora a la fotografía. Qué es la fotografía? Cómo lo sabemos?! Quién lo determina?! Hoy en día existen “flâneurs” por todo el mundo; existen fotógrafos que se sienten identificados con un Eugene Atget, Robert Frank o Cartier-Bresson. Hay muchos otros que han sido inspirados por el Dadaismo a través de Marcel Duchamp. Hiroshi Sugimoto ha logrado transmitir un grado de perfección utilizando figuras geométricas con un grado de sublimidad e intensidades de luz diferentes, que los sentimientos transmitidos trascienden a diferentes niveles.

Las formas, los símbolos y los colores se han vuelto un estereotipo y cualquier cambio resulta una nueva forma de ver el mundo. El arte pos moderno conquistó esto a través del arte conceptual, en el cual aunque se ve tan fácil es tan difícil de interpretar. Es como obtener consecuencias lógicas de actos ilógicos. Al final, esto conlleva a pensar en lo que Marcel Duchamp sostiene en lo que el artista siente es muy personal y es en base a interpretación. Reunido en un compás sinfónico de un Miró y un Man Ray conlleva a acoger y admirar lo más profundo y puro del ser ya sea en estado de shock, de ansiedad, de ensueño, de esos impulsos inconscientes. El arte sigue siendo un acto breve de introspección evolutiva del ser. Bing-Boom-Bang! Este escrito no es más que el inicio de una nueva evolución, una creación de una introspección metamórfica del autor.

[1] Sontag, Susan. (2006). Sobre la Fotografia. Santillana Ediciones Generales, S.A. de C.V.(Página 15).
[2] Sontag, Susan. (2006). Sobre la Fotografia. Santillana Ediciones Generales, S.A. de C.V.(Página 15).

No comments:

Post a Comment