Ya (casi) sabemos qué es el arte.

por Byron Muñoz
Alumno del Diplomado en Fotografía 2015
Ensayo para Teoría de la Imagen II
Impartido por Luisa González Reiche
 

El arte definido por el diccionario, es: “obra humana que expresa simbólicamente, mediante diferentes materias, un aspecto de la realidad entendida estéticamente”. Si estuviéramos en el colegio, acá acabaría el asunto. Pero no es suficiente (o adecuado) limitar la definición del arte a un verso que busque englobar movimientos, intenciones, medios y coyunturas diversas sin profundizar, aunque sea un poco, en cada una de ellas, porque resulta que, el arte, como casi todo en el universo, es sumamente complejo, de lo contrario no habría necesidad de escribir acerca de él; creo incluso que la pregunta de qué es arte fue la primera a la que se enfrentó el primer artista de la historia.

Fotografía por Byron Muñoz


¿Por qué hay que preguntarse qué es el arte? ¿Para justificarlo? ¿Para encontrarle utilidad? ¿Para categorizarlo fácilmente? Ya conocemos esa obsesión humana de ponerle etiqueta a todo. A lo largo de muchos años varias mentes han intentado darle dirección a la pregunta, que correspondía al contexto de sus realidades inmediatas; así pues, arte fue, durante mucho tiempo, un ejercicio con el ideal puesto en la representación fiel de la realidad, de la grandeza religiosa y de la proeza mitológica. El reflejo de aquello que tenía poder, y de todo a lo que se podía aspirar: dioses y reyes estaban en el centro del conocimiento. “Pienso, luego existo” decía Descartes, y el arte parecía hacerle eco con su “Copio, luego existo”. Su comunicación se extendía únicamente a aquello que los pocos poderosos y literatos permitían que fuera dicho. Era el arte un medio de transmisión de mensajes, eso sí, filtrados acorde a la perspectiva de aquel que comisionaba la obra.

Cuando los pensadores empiezan a levantar la voz ante sistemas de control estrictos, el arte cambia de función: Busca convertirse en la máquina de expresión personal del artista. Baudelaire comenta que decir arte es decir intimidad, espiritualidad, color y aspiración hasta el infinito, expresado en todos los medios a disposición. Acá, un cambio en la forma de ver el arte se cocinaba, dándole mayor poder de influencia: alimentándose de su coyuntura, criticaba, y, en algunos casos, demandaba cambios. Era engranaje del proceso dialéctico, la confrontación del aspecto inmediato de la realidad para posicionarse como objeto de alienación, como exigiendo otro modo de concebir las cosas, un kamikaze enviado desde la mente del artista, buscando incesantemente el ser sintetizado por el observador, quien superaría la confrontación sugerida y cambiaría el modelo a una nueva tesis. Pero todo nace del individuo, de su perspectiva y su necesidad de expresión. Es el arte individual el detonante de cambio. Baudelaire nos habla de abstracciones destiladas, Dubuffet de la basura como objeto de apreciación y Mazoni de un arte sin obligaciones de comunicar. Ideas individuales que generaron una revolución más a la rueda social, tomando todo lo que tenían como experiencia, y volviéndolo, sino nuevo, diferente. L. S. Vigotsky habla de hechos o impresiones que conducen a actos que pertenecen a la función creadora, por impulso personal y psicológico del individuo.

El arte es, entonces, una actividad creadora, independiente cuando sale del artista y sugerente cuando se enfrenta al espectador. El arte no es un acto de fuerza o una ley que hay que seguir, ya lo dijo Tzara cuando expresaba que no existe la necesidad de obligar o convencer a otros a hacer arte de una única forma, puesto que cada uno lo hace a su propio modo. Es propósito del arte el presentar información que nunca ha sido foco de atención, abrir puertas que nunca han sido abiertas, o que estuvieron cerradas por mucho tiempo; pero el objetivo del arte no puede ser uno sólo, las puertas son muchas y la decisión sólo puede tener punto de partida dentro de la mente del individuo. Cada artista busca una razón (o la falta de razones) para hacer lo que hace, quizá para escapar del mundo, como sugiere Einstein, o para capturar con precisión el espíritu, como aseguró Rothko. El arte es una condena creadora, y quienes la sufren no pueden librarse de esa necesidad combinatoria de experiencias, colores, medios y formas. El único objetivo que se le puede plantear al arte es el de buscar, aun si sólo sea un milisegundo, la razón de ser del artista, y lo que este hace; aspirar a ese momento es la única sombrilla que puede cubrir a todos los movimientos artísticos de la historia. Es una búsqueda personal que en algunos casos resulta tan intensa, que se esparce por el colectivo humano y lo transforma.

La definición más competente a la que podemos llegar en cuanto al arte, es la de una actividad de introspección personal, que encuentra su génesis en las experiencias y momentos externos del individuo, y que, sin ninguna razón en particular (o alguna razón absurda), cala en el imaginario colectivo y construye o destruye para todos. Si alguien está mejor informado y cree poseer la respuesta correcta a la pregunta de qué es el arte, que tenga la amabilidad de compartírnosla, y nos la explique a todos.

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